El ballet, si se quiere, si se siente, si se proyecta más allá de un espacio determinado, más allá de los espejos y los maderos, es una forma de derrotar a la muerte y honrar la vida.
Sí lo piensas con calma son pasos que atraviesan el tiempo y el espacio, son saltos que vencen las vallas del rencor, son tijeras de ligamentos que cortan la penunbra en trazos luminosos, compases que caminan de la mano al ritmo del agua.
Son manos que arrancan los barrotes donde duermen escondidos esos niños que tan hábilmente hemos encerrado.